Una de las primeras cosas que hicimos fui ir a la playa. Brande hizo un montón de pequeñas esculturas con la arena, y Vida se dedicaba a destrozarlas. Vida no sólo destrozó las esculturas de Brande, si no la de los otros niños también.
Todas las mañanas nos íbamos de ruta. No hay que olvidar que teníamos una pequeña dama que nos levantaba temprano, y además el calor a esa hora no apretaba.
Vida de vez en cuando también se apuntaba a la caminata. Y todo hay que decir que no lo hacía nada mal. Cogía especialmente carrerilla cuando Brande le decía si quería subir de nuevo en la mochila.
A final de semana Vida ya conocía tanto la playa que ya se metía casi solita en el agua.
¡Hasta otra Córcega! lo hemos pasado muy bien.